miércoles, 2 de mayo de 2007

LA VERDAD DE RBD, REBELDES

Las figuras principales Anahí y Dulce María siempre serán resaltadas en las distintas fotografías de promoción. En este gráfica la luz las señala con más determinación. La otra chica, que ni sé cómo se llama, pasa sin pena ni gloria, tal vez por su cabello negro que no es llamativo para el marketing.


Los Rebeldes o como les digo yo: Los vejetes. Ser o no ser, como Shakespeare. Ser y no parecer como Televisa.
Sí, ya sé que hablar de ellos no es más que echarle más leña al caldo, volverlos más famosillos de lo que ya son. Pero los tiempos bogan porque yo, o sea, yo, este Ramiro, desaliñado de canciones de probeta y de artistas de pacotilla, deba hablar para bien o para mal y no quedarme callado frente a este fenómeno.
Para mí estos no son REBELDES sino VEJETES. Por lo menos los argentinos, los Erreway sí eran jovencísimos en comparación. Para los que no sepan –ya es el colmo que no- estos eran los rebeldes originales y su serie fue llamada: Rebelde way.

En cambio éstos, los RBD, su edad está por encima de los veinte y tantos. Sólo uno se salva, el menor de todos, Christopher creo que se llama. Bueno, el cuento es que ninguno es adolescente, y hace rato que pasaron de la edad donde las hormonas se alocan y se disparan a millón. Así que de REBELDES nada tienen sino de VEJETES.


Me pregunto si ellos no se aburrirán de representar la parodia de parecer y no ser, al revés del título de su nuevo –predecible, predecible, letras fofas, arreglos musicales simples- éxito musical. Digo, ser ya VEJETE y parecer ADOLESCENTE. Yo imagino que sí les tiene que fastidiar. Si me preguntan a mí, uuuuuh hace rato hubiese tirado la toalla. Es que no es fácil aparentar lo que uno no es y menos seguir los dictámenes de las disqueras y de los que están tras bambalinas (Televisa a la cabeza, siempre odiosa y manipuladora que arma todo el montaje: compositores, estilistas, asesores de imagen, etc, etc) estos pobres Vejetes son nada más que un nuevo producto que rinde muchos $$$ y ya, san se acabó. No opiniones, no sugerencias, nada. Ellos sólo deben poner sus caras, recibir el billete y chao pescado. Parece fácil pero no porque estamos hablando ya con adultos y no muchachitos a los que se pueda manejar fácilmente con mil argucias. Sabemos que como adultos deseamos hacer valer nuestra opinión, aportar con ideas y claro el ego nos pide que se nos haga caso cuando de manejar situaciones se trata.
No es fácil que los integrantes de este grupo se chupen el dedo como se dice en mi Ecuador, sino ahí tienen a Cristhian, el pelirrojo a la fuerza, no pudo seguir callando. Las consecuencias se verán porque si para el fue difícil fingir lo que no sentía, imagínense para los demás. Se ha dicho ya de todo, que hay celos profesionales dentro, que Anahí no la soporta ni Dulce María, etc, etc. No es para sorprenderse. Si uno hasta con sus mejores amigos discute y por ahí hasta de muerte, no se diga con estos chicos.

La que más insufrible resulta del grupo es Anahí. De que es linda, bellísima, no discuto, está apta para el consumo humano, digo yo, ¿no? Pero no se si los asesores le han advertido que se ha metido tanto en su personaje que le cuesta desligarse de él en la vida común y corriente. Anahí, por favor, tienes talento y belleza, pero a tus veintitantos años hacer las de chicuela, o sea, a dónde vamos? Quién no te ha visto que te crea. Yo crecí contigo. Hago memoria, fue en 1998 más o menos cuando llegaste a Ecuador a promocionar tu disco. Y ya para entonces íbamos abandonando dignamente nuestros dieciséis tantos. Mía es Anahí y Anahí es Mía, ¿hasta dónde la ficción? Ya pasaste la edad de las indecisiones y del rubor imprevisto, entonces para qué sigues actuando como chicuela rosa. Harías bien en seguir el ejemplo de Iran Castillo, hermosísima e inteligente actriz y cantante también, que con sus 28 años a cuestas –y que casi ni se le notan- no acepta sin embargo ya más papeles sino los acorde con su edad, interpretaciones maduras y exigentes de otro nivel actoral. Anahí, no te estanques, el tiempo no perdona. O quieres verte luego como Verónica Castro en “Rosa Salvaje”? o sea, nadie le creía a la Vero el papel de muchacha ya con arrugas encima y siendo madre de Cristian.
La verdad los seguidores de esta agrupación deben hacerse la misma pregunta, ¿hasta dónde la ficción? Cómo son realmente estos chicos? En el fondo nadie los conoce porque no hay una cámara apuntándolos las 24 horas del día, y si la hubiera qué creen? Pues nada, sonrisitas, gestos de “okey”, chicles masticados, todo color de rosas. Se les apunta la cámara y automáticamente actúan. Nada de escándalos o de ridiculeces, porque por contrato deben cuidar la imagen de RBD para no desprestigiar a Televisa.

No todo es malo con estos chicos, después de todo satisfacen una demanda que es originaria de esas edades. Sana diversión, amistad a prueba de todo, amor filial, y seudo rebeldía en contra del mundo adulto. Esta necesidad de los chicos de ver reflejado un ideal de amistad y amor, creo que es justa. Lo malo es que en el mundo de “a de veras” no existe tal idealización de amistad “hasta la muerte” ni todo ocurre en definitiva como en la televisión. Lo risible es que ya VEJETES quieran parecer adolescentes. Aprovechen, les digo, porque no les quedará mucho tiempo. Si los mismos actores de Harry Potter se encuentran en una carrera contrarreloj no se diga a estos Vejetes. Primero teníamos la telenovela, que se extendió más de lo habitual. Ahora, el seriado, y después... ¡no pensarán algo así como Vejetes, casados y vecinos, Vejetes, casados con hijos, Vejetes, años dorados! Sería ya el colmo. Pero en este loco mundo de la televisión todo puede ser... ¿o no?.

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