cuando hablamos del primer amor es inevitable sonreír, suspirar, por un momento cerrar los ojos y dejar que el recuerdo fluya como una canción... todos mis amores, en serio, fueron platónicos, entonces yo era otro. como en la película jamás besada de drew barrymore, versión masculina. pero sí hubo alguien con quien intenté quitarme los miedos. y ese alguien existe, se casó, tiene un hijo. lo nuestro se veía que no funcionaría, pero es tan lindo soñar, o a poco, no?.. es lo que te mantiene con vida. cuando iba a verle, mi corazón se desbocaba como un potro sobre una pendiente, mis manos sudaban, y a cada instante quería tener en frente un espejo para cerciorarme del estado de mi cabello y si me sentía bonito o tal vez feo.
y cuando conseguía estar cerca, mis manos inevitablemente se volvían manos de mendigo, queriendo sujetarse a las suyas, y le escuchaba hablar con soltura y con cierto sarcasmo... era un mix entre espiritualidad, inteligencia y simpatía. aun recuerdo que me hizo reír muy de veras, cosa imposible que alguien pudiera lograr. extraño su sentido del humor y es extraño que le recuerde perfecto, o tal vez la perfecta es mi imaginación, que como siempre al recordar todo lo pinta, con acuarelas y pinceles mágicos, engrandeciendo una imagen irreal. el caso es que si le vuelvo a ver... puede ser que le diga todo esto que he callado y que creo debe saber.
