martes, 15 de mayo de 2007

ENTRE MIS RECUERDOS

todos solemos atesorar recuerdos. forma parte de nosotros guardar a buen recaudo los momentos más gratos o especiales de nuestra infancia y adolescencia. casi nadie quiere, sin embargo, acordarse de haber sido el hazmerreír de alguna fiesta, por ejemplo. bloqueamos recuerdos desagradables, hirientes o traumáticos. pero de que están ahí, están ahí latentes, a la espera de salir despabilados, aullando sentencias para nuestro futuro. es nuestro subconsciente, y él puede ser nuestro amigo o enemigo.
es increíble lo que nuestro subconsciente puede hacer, desde arruinarnos la vida o mejorarla. pero es una lucha hacer que se ponga de nuestra parte. he buscado ahora entre mis recuerdos y los traumas, he constatado, nos llevan por la senda errónea. pero es preciso enfrentarlos. lo hice y sali victorioso. hoy por hoy cualquiera se sorprendería de ese album descolorido que llevo en mi mente de quien fui.
viví una existencia anterior tan perdido en el tiempo, desaprovechando mis mejores días. tenía miedo de descubrirme, de decir o hacer conforme mis pensamientos. me había convertido en uno de esos seres deambulantes en la soledad de su habitación, evadiendo la luz, sojuzgando mi carácter. hoy no soy el que fui. es curioso y cuando recuerdo esos días en la oscuridad, en las tinieblas de mi ser, ya no temo, ahora sonrío y hasta guardo un poco de nostalgia. si bien es cierto mi vida por aquellos días fue gris fue también llena de simplicidad, de detalles que ahora se me escapan, que ya no sé valorar. antes, en mi introversión podía destacar y vivir intensamente cada gota de lluvia tras mi ventana, al panadero que pasaba silbando por las calles, a la conversación sostenida por los pasajeros en el bus. la vida introvertida también es rica en experiencias, experiencias ajenas, lo sé. pero es una vida que me da nostalgia porque antes también fui inocente, incorruptible casi. ahora mucho trecho he recorrido. soy un hombre, he dejado atrás mis miedos. pero ese ser frágil, indeciso, no puedo despreciarlo, nunca. fui yo aunque ahora no lo vea, no lo sea, no lo sienta. hoy no hay espacio para la introversión ni por los pequeños detalles de lo que me rodea, no los puedo magnificar como antes, ahora son nimiedades. tampoco me fijo en las existencias de otros, la mía está tan llena y en ella bastan solo mis pensamientos y emociones. vivo al fin, soy yo. no busco ver sino actuar.
es mi ayer, mi subconsciente ahora es mi guardaespaldas, lo he vencido y he vuelto mi aliado.
como lo hice, no se puede explicar en un solo tomo. tal vez empezando por recordar los origenes, las fallas que todos tenemos escondidas ahi en el rincon oscuro de nuestro ser. el paso decisivo es arriesgarse, enfrentarlos.... no es facil pero vale la pena.