A qué le temes tú, en verdad? hay muchos gallitos y gallitas que espetan: "pero si yo no le tengo miedo a nada, ni a nadie" Mentiritas de autosuficiencia. El miedo es parte de vivir, de la vida. El chiste es vencerlo y saber que pese a él podemos crecer y sentirnos parte de la divinidad.
el miedo en sí te da poder. pero si ese poder lo usas no para compartirlo sino para intimidar a otros y usar el miedo de ellos a tu favor, entonces ese es otro cantar y al final la vida te pasará la factura inevitablemente.
antes, solía creer que era divertido debatir o llevarle la contraria a ese tipo de personas con un ego kilométrico y con aires de suficiencia, pero conforme pasan los años prefiero ahorrarme la saliva y mi voz. da pereza, primero. y segundo: a tales personas no depende uno cambiarlas, y si acaso conseguimos salir victoriosos "dejándolos en su puesto", es, como se dice en vóx pópuli: por gusto. qué pena saber que tales personas son las más miedosas, las más supersticiosas, las más inseguras, las más paranoicas. finalmente, el miedo les hace actuar así, a la defensiva y sólo teniendo el control de los demás, y sabiéndose tener la razón, es como consiguen al menos sentirse seguros. y no es que ser miedoso sea el problema, sino las consecuencias que traen sus necedades. el hecho de que se les ha inculcado o el que crean que ser miedoso es ser cobarde, y por eso confunden el ser miedoso con el tener miedo. en fin, es un relajo y para no alargar el tema, mejor diré que calladito uno se ve más bonito. para qué amargarse cuando uno conoce que el miedo es parte de cada hombre y mujer en este planeta?
el miedo te permite estar vivo. cuando lo sientas, felicítate por ello. en hora buena lo reconoces. el miedo, como ya dije, te da poder. te analiza y analiza el campo en el que te desenvuelves. conoce el miedo, tu miedo, tus miedos, las causas, los motivos y hasta las personas o situaciones que podrían causarlos. si lo ves desde ese punto, el miedo viene a ser como tu amigo, tu pana de viaje, tu yunta, tu llavecita, así sí pu sí, dirás. y claro, distinto sería que en lugar de recibir el poder que te trae tú lo rechaces provocando que él se vuelva tu enemigo. porque si lo rechazas y no lo aceptas, créeme parecerá irse, pero volverá y volverá, y cada vez más enojado por tu rechazo, y cada vez más fuerte entonces contra ti. así que déjalo pasar, examínalo, y entonces, sólo entonces podrás preparar tu táctica, tus defensas y tu victoria. porque tienes que ganar.. el miedo es como lo ves, como el mensajero de lo inevitable

