viernes, 4 de abril de 2014

los tsunamis de la depresión

Querid@ Lunátic@:





Las emociones vienen y van, son una constante marea. Es el estado natural de las cosas, todo en esta vida, llega viene y se retira. Depende de uno el tomarlas, o más bien el querer tomarlas, como cuando niños deseábamos vencer la fuerza del mar y atrapar entre nuestras manos el agua y la arena, sin poder lograrlo naturalmente. El problema nuestro siempre será el estúpido egocentrismo de querer tomar posesión de algo y hasta de alguien. Quieres que esa visita tan cálida no se vaya de tu lado y zuas!, tiene q irse. Quieres que esos momentos de felicidad sean eternos y zuas!, se evaporan frente a los repentinos sobresaltos de nuestro camino.

Pero y qué de la tristeza? de la soledad? de la melancolía? de la rabia? oh, sí!, nadie las quiere. Tú tampoco. Deseas que pase pronto, no te interesa saber cómo, pero que pase. Y es que duele... debe doler. Es parte de tu crecimiento, y debes aprender por tanto a saber dejarlas pasar tanto como aprender a soltar los momentos de felicidad. El chiste es entonces: no aferrarte.


Acepta esas emociones tristes, tal y como vengan, pero luego déjalas que sigan su curso. No te regodees con ellas, mostrándote vulnerable, no permitas que crezcan y luego pudran tu alma. Pero no, ocurre que te encierras, no aceptas consejos, publicas en tu muro de facebook estados soberanamente tristes, canciones extremadamente patéticas, frases lastimeras, para qué? para que todos sepan cuán triste es tu paso por la vida? y qué sacas a cambio? que alguien te "salve"? o que alguien te presente a alguien que se enamore de ti y te cambie la vida? Permíteme informarte que todos irán alejándose de ti. Punto.


Vives una experiencia dolorosa, de cualquier índole, está bien, acepta tu duelo, exprésalo, pero no lo tomes de por vida. No permitas que esas olas de emociones se conviertan en tsunamis. Nunca!
Las más de las veces muchos románticos me dicen "eso es porque usted no se ha enamorado nunca" ó "aun le falta por vivir". Mentira!, cada vez que hablo frente al micro lo hago con conocimiento de causa. Cada palabra expuesta es e resultado de tantos errores y equivocaciones que he tenido y que han dolido en su momento. 
Aún hoy y en este instante mismo hay olas divagantes, tristes, nostálgicas, inquietantes, llenas de incertidumbre, lo que hago sólo es estar atento y en el momento en que veo aproximarse la posibilidad de depresión o angustia, corro a la montaña de la Fé y me refugio en DIOS. No, no le temo a los tsunamis, pero tampoco puedo permitirme volver a ser temerario y querer afrontarlos sumergiéndome en ese microsegundo de se divagación, o quedándome al frente cuando tengo ya las señales más que obvias. Claro que luego toca volver  a disfrutar del vaivén de la marea. Eso está de más decírtelo.

Sabes, tal vez tú deberías hacer lo mismo, salir, correr, bailar, saltar, sudar, pintar, cantar, escribir, tomar fotos, intentar andar en bici, charlar, armar juegos de adivinanzas, del chantón, de cartas, de preguntas y respuestas, de verdad o desafío, todo esto con las personas que tengas ahí a tu alrededor. Y por qué esperar a los amigos o a tu pareja? No esperes nada!, vive estas experiencias por tu cuenta o con las personas que tengas aquí y ahora a la mano. Tu familia te necesita, tus hijos, hermanos, padres, vecinos. Te aseguro que alguien te seguirá el dúo, porque finalmente todos, absolutamente todos estamos aquí, en medio de la playa, y necesitamos tan sólo la voz de alarma para juntos salvaguardarnos de los tsunamis. Y esa voz de hoy en adelante puedes ser tú!

Con el toque mágico del amor,
desde la cueva del ermitaño,

El lobo domesticado ;)