miércoles, 2 de abril de 2014

Tu letra podré acariciar!

Querido Rami:

Antes, la comunicación entre humanos estaba cargada de todo un bonito ritual. No contábamos con las facilidad y harta comodidad de que a través de un click pudiéramos enviar y recibir mensajes. O más aun poder ver cara a cara a la persona en cuestión, estuviera lejos o no, mediante una simple videollamada.
Pero en su defecto sí que contábamos con la entrega total -para bien o mal- de una parte nuestra. Bien o mal porque a través de las cartas quedábamos en evidencia innegable, para siempre.

Escribir una carta era nuestra entrega de puño y letra. Era esmerarnos en transmitir mediante nuestra caligrafía las emociones que nos embargaban. Y a veces ni siquiera teníamos que hacerlo, porque solito nuestro inconsciente nos dirigía al desahogo, a la dulce y tenaz entrega. Mala ortografía o no, lo cierto es que nos entregábamos. Una parte nuestra iba hacia el destinatario y quedaba así sellado nuestro nexo con él. Y a su vez tal destinatario nos hacía entrega de sí mediante su contestación. Qué almibarado encuentro!, qué ansias, nervios y odiosa expectación. Los seres humanos somos así, cuando todo es más difícil y cuando todo está en contra nuestra, es cuando más nos afanamos por buscar, conseguir y mantenerlo todo. Y esto de las comunicaciones cuánto más!.

Tal vez no recuerdes, pero en un tiempo, hubo todo una suerte de correspondencia entre gente de diversas partes, de diversa índole, esperando tales contactos de amistad, de amor, de dar, dar, dar... de entregarse porque sí, de desahogarse, sin importar ver la cara, porque entonces no podíamos vernos cara a cara, excepto mediante fotos y esto es otra historia. Porque entonces incluso las fotos eran tan a duras penas de lograr: insertar el rollo, cerciorarse de que esté bien adaptado a la cámara, tomar las fotos y luego esperar un buen tiempo a revelarlas. Sí, muy tedioso y a veces más que odioso si de repente cometías el error de no colocar bien el rollo y zuas!, adiós recuerdos... En fin, que no me iré por la tangente. Escribir cartas, notitas, telegramas, es como decir voy al baño y uso el periódico en lugar de papel higiénico (así lo parece para las generaciones actuales). Pero esa dulce entrega, ese constante "dar", tomarnos el tiempo para ese ritual, dar ese tiempo y dedicarlo -sin saber si será devuelto, sin saber si volverán a escribirte-, ese desahogarse, esa alegría de recibir la contestación y ser correspondido, esos son rituales perdidos para este mundo actual apóstata y ateo, que todo lo cree sólo cuando está dentro de los cabales de un click o en los archivos de Wikipedia.

Las revistas de antaño, los periódicos eran los sustitutos de las redes sociales, y en ellos por doquier veíamos anuncios de "correspondencia de amor o de amistad", y en verdad grandes amistades y muchos amores nacieron así, atreviéndome a decir que aquellos sí que fueron duraderos. Pues, como te dije, cuando los seres humanos tenemos todo en contra para mantener algo que nos gusta, logramos vencer eso "en contra" para salirnos con la nuestra. Será por eso que hoy por hoy vivimos al apuro? Claro!, como tenemos la facilidad del odioso click, bueno si no me gustas te elimino, si me aburres no te contesto, si me caes mal te bloqueo, y así permaneces en una constante nebulosa de insatisfacción y aburrimiento. "Por qué nadie me escribe?" "Por qué no me comentan?", qué cosas, no? se tiene la "bola" de amigos y sin embargo te sigues sintiendo solo? Pues bien, hoy tenemos a nuestro favor grandes portentos en la comunicación, vencimos distancias, destruimos diferencias de género, acortamos el tiempo y lo volvimos "en tiempo real" y sin embargo sigue esa eterna levedad del ser.

El problema entonces no es la comunicación, el problema fue y siempre será NOSOTROS y nuestra permanente insatisfacción. El Internet y las tecnologías actuales fueron y son nada más que esas "Celestinas" o vecinas alcahuetas que llegaron para estropearlo todo, pues queriendo hacernos un favor cometieron el peor de los errores. Todo está facilito para nosotros, para alivianarnos la vida, para no fatigarnos, no poner en acción nuestras manos, no preocuparnos por la Ortografía, ni por demorarnos en ir al correo y pagar el importe para enviar tal o cual comunicación. Pero en esas facilidades perdemos justamente la razón de ser "seres humanos" y nos hemos mecanizado, viviendo al apuro, a que nadie nos quite o haga perder el tiempo, a fastidiarnos si tenemos que leer el manual de usuario, o de leer los términos y condiciones, y sí que queremos que todo sea para YA!, "para ayer", que esto llegue rápido y que pase el siguiente, porque tú, sí tú ya, ya te fuiste!, ándate, venga otro y otro, y otro. Y esto se aplica -si lo ves bien- no sólo para los datos, documentos, canciones, artistas, sino incluso, para nuestros propios contactos en las redes sociales.

atentamente,
desde la Cueva del Ermitaño,

Tu otro Yo: El Lobo Domesticado
:)