sábado, 5 de mayo de 2007

EL CAFE VERSUS EL TEQUILA

MARGARITA ROSA DE FRANCISCO GANASTE LA CONTIENDA CON TU BELLEZA, MEZCLA DE INOCENCIA, INTREPIDEZ Y SENSUALIDAD MADURA.

No existe nada más odioso que las copias mal hechas. En este mundo donde ya no hay nada nuevo bajo el sol y donde las ideas, las buenas ideas parecen venderse al por mayor porque ya el agua hervida está inventada, no es de extrañar que irrumpa en nuestros televisores el bodrio de “Tequila, destilando amor”.
¿Por qué Televisa se empecina en hacer copias mal hechas? ¿Por qué, si jactándose de ser un monopolio del entretenimiento, no puede sacar al aire una historia hecha por ella misma? ¿Será que a sus “creativos” se les fundió el cerebro? O será que se hicieron ociosos y están a la caza de las mejores historias para ellos solamente darles el “toque” que les hacía falta. Ese toque a lo mexicano que hecha a perder las producciones originalmente concebidas.
Bueno, no es que odie a Televisa, para nada, lo que le tengo es fastidio. Jaja. Y esto porque se metió con mi Margarita Rosa de Francisco, icono, emblema de mi generación. Ya le había soportado las interferencias mediocres de RBD, y hasta de Letty, la fea más bella. Pero meterse con Café con Aroma de mujer, no, eso sí que fue el colmo para mí. Nunca podrán atinar con el éxito sembrado por las versiones originales. Jamás. En sus buenos momentos, tanto Café como Betty, producciones colombianas, paralizaron Colombia, no se diga aquí, mi Ecuador, y rompieron ratings hasta en Europa. Pregunto, ¿alguna telenovela actual mexicana ha podido repetir esta hazaña en otros países? Seguro que no. A la original Betty la volvieron tonta, estúpida, cómica, desvirtuada por completo. La original Betty, hablaba como nerd, se vestía y lo parecía. Su voz era definitivamente más convincente y era graciosa sin proponérselo. Pero qué es esta Letty, sin desmerecer a Angélica Vale. Esta Letty finge la voz y en ello no hay nada de meritorio. Cualquiera puede aniñar la voz y volverse cómico. Pero Letty no es ni un asomo de fea, se nota fácilmente que quitándole los lentes y todo su envoltura, ¡obvio! Queda un mujerón. No se nota para nada que sea en verdad fea.
Bueno, pero la cosa es podrá el TEQUILA ser más delicioso que el CAFÉ? Naturalmente son dos sabores distintos y para probar en ocasiones y eventos disímiles. Pero si tuviésemos que elegir a quién preferimos. Yo sin dudar al Café. Por qué. Buena pregunta. El Tequila es fiesta, es despelote, liberación y desenfreno. Pero a la mañana siguiente? Resaca horrible te espera. Además que no es saludable estar tomando tequila a cada rato, cada fin de semana, o embriagarse con él. Que no me vengan seudos expertos en decir que no, que el tequila es recomendable para la buena salud porque NO. Tequila es trago, alcohol y esa es una sustancia nociva por donde se estudie y analice. El café también, pero en menor medida. Y es mucho más digerible. Un cafecito puro o disuelto en leche es una delicia y su consumo es MUNDIAL, podría decirse de todos los días.
Esta comparación la he hecho en vista de que ahora Televisa acaba de poner al aire “Tequila, destilando amor”, una burda copia de “Café con aroma de mujer”. Si lo que Televisa cree es que conseguirá éxito fuera de México, uno tan rutilante como el de Café, pues se equivoca. Latinoamérica, en especial Ecuador, se va hartando ya de los modismos y cultura mexicanos. Eso pasa cuando se satura tanto el mercado y a cada rato nos quieren meter a la fuerza una cultura contraria a la nuestra. Además de que las copias son copias y nunca pueden compararse a los originales. A Tequila le irá bien dentro del propio México. Nada más porque aun está latente el recuerdo de Café y esa bellísima Margarita Rosa de Francisco. Ella y esta novela que la lanzó al estrellato, Café con aroma de mujer, ya son clásicos. Y Las canciones, la banda sonora, sus acordes, ritmo, poesía, al escucharlas parece que nos trasladamos a aquellos rinconcitos típicos del campo colombiano. La cultura, esta sí tan afín a la nuestra para los ecuatorianos. Las plantaciones, el aire húmedo que exhala la buena y generosa tierra. La imaginación trepidando en amores campestres, libres por la misma libertad con la que el campo abierto nos secunda. Sin convencionalismos citadinos, todo tan simple y tan bello. Todo esto nos lo muestran las canciones, con esa voz de Margarita, que aunque sin ser cantante supo batallar frente al micrófono.
En Colombia logró detener el tráfico y las labores de oficina para secretarias y jefes, junto a amas de casa, no perderse ni un solo capítulo. En mi país, Ecuador, pensar que al principio el canal que la emitía no tenía mucha esperanza en ella, tanto así que reemplazaba la canción Gaviota, original, con una de Rosario: sabor, sabor. De pronto el remezón. Algo distinto, original, fuera del molde bobalicón de los culebrones venezolanos y mexicanos... el público lo nota y ¡zas! el éxito sorpresivo. Virtud loable de Fernando Gaytán al crear personajes tan creíbles y con mucho "realismo mágico" del que tanto se habla por estos días.
Un clásico añorado que nadie podrá igualar, copiar ni superar.

1 comentario:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.